¿Cómo identificar a una persona mística?

Es necesario poseer un alma llena de gracia y experimentar una relación directa con Dios.

Cuando hablamos de una persona mística hacemos referencia a alguien que tiene su nivel espiritual muy desarrollado, más que el promedio de personas, esto hace que demuestre una conexión con todo aquello que está más allá de la vida terrenal. El término místico proviene del griego myo, que significa ‘cerrar los ojos’, y de myeomai, que quiere decir ‘ser iniciado’.

Lo anterior, se refleja no solo en acciones como la oración, devoción, práctica espiritual, además, será notorio en su aspecto físico, en la forma en que se comunica con aquellos que le rodean, así como en comportamientos pacíficos y tranquilos frente a cualquier situación que pueda presentarse. También se relaciona directamente con su vínculo íntimo y con lo que no se puede comprender de manera racional.

Actualmente, la sociedad ha dejado de lado el misticismo, manteniéndose siempre ocupada con las cosas materiales y terrenales, esto ha generado el auge de enfermedades mentales y patologías derivadas del estrés, porque como seres humanos compuestos por cuerpo, alma y espíritu, resulta fundamental mantener una receptividad constante con todo aquello que no se puede percibir, ni palpar físicamente, es decir, con lo que es valioso, pero intangible. Es por este desprendimiento con todo lo espiritual que, cuando una persona posee un elevado nivel de misticismo, desentona socialmente, tanto para bien como para mal.

Por lo general, una persona con estas cualidades puede ser sometido a diferentes tipos de burlas porque los demás no logran comprender su devoción y capacidades poco comunes y lo ven como una persona fuera de lo normal. Otras veces, una persona con un alto grado de misticismo puede ser vista por muchos como un ejemplo interesante de vida que propone otra manera de aproximarse a la realidad y que brinda muchas ideas significativas para alcanzar una mejor calidad de vida.