San Calixto Caravario, protector de jóvenes indefensas

Fue asesinado en China cuando acudió a proteger la castidad de tres jóvenes mujeres

Hoy, 25 de febrero, se recuerda a San Calixto Caravario, patrono de los predicadores. Calixto nació en 1903 en Courgné Canavese, diócesis de Turín, en el seno de una familia obrera. Luego de estudiar filosofía con los salesianos fue destinado como misionero a China. Durante aquel viaje escribió: “Señor, yo no deseo que mi cruz sea ligera ni pesada, sino como tu quieras. Dámela tú como quieras. Sólo te pido que yo la pueda llevar de buen grado”. Estuvo en el colegio para huérfanos de Shangai y, más tarde, pasó dos años en la isla de Timor donde estudió teología.

Regresó a China y se incorporó al Vicariato de Shiuchow. En 1929 fue ordenado sacerdote y le enviaron a Lin Chow; en el breve espacio de unos meses se ganó la simpatía y el afecto de los fieles. En un viaje apostólico con su obispo, san Luis Versiglia, fueron asaltados por unos bandidos, y por defender la castidad de tres jóvenes que los acompañaban fueron asesinados. La autenticidad de su martirio fue reconocida en 1976. Juan Pablo II los llevó a los altares el 15 de mayo de 1983 y en el año 2000 proclamó oficialmente su santidad con otro grupo de mártires chinos.