San Juan José de la Cruz, el “padre de los cien remiendos”

Desde joven amó el retiro, el silencio y la oración

Cada 5 de marzo se recuerda, sobre todo en la ciudad italiana de Nápoles, a San Juan José de la Cruz de la Orden Franciscana de San Pedro de Alcántara. Nació en 1654 en el volcánico islote de Ischia y de joven se consagró al señor. Desde joven fue adepto al retiro, el silencio y la oración: cuando era niño se apartaba de los juegos y entretenimientos de sus hermanos y consagraba el tiempo de los recreos a visitar iglesias y a orar en ellas con especial devoción.

Juan José amaba a los pobres con gran intensidad. Por su amor a los humildes fue conocido como "El Padre cien remiendos". A su hábito lo considera como la túnica de Cristo, signo de su consagración. Murió a los ochenta años en Nápoles. Fue canonizado por Gregorio XVI junto con San Alfonso María de Ligorio, San Francisco de Jerónimo, San Pacífico y Santa Verónica de Juliani. Sus sagradas reliquias se encuentran en la ciudad de Nápoles, en la iglesia del convento de Santa Lucía del Monte.