San Justino, apologista y mártir del cristianismo

"Si somos castigados por nuestro Señor Jesucristo, esperamos ser salvos".

Cada 1 de junio se conmemora el Día de San Justino Mártir, quien vivió del año 100 al 168, aproximadamente. Nació en Flavia Neapolis, también llamada Siquem, ubicada en la actual Nablus, Cisjordania, a 49 kilómetros de Jerusalén. Pertenecía a una familia griega y fue muy bien educado en retórica, poesía e historia, bajo la creencia de la religión tradicional.

Justino Mártir, es reconocido como el primer apologista cristiano en la historia de la Iglesia. Al hacer uso de la razón para defender su fe, también estableció las bases para desarrollar la teología de la historia, ya que expuso la idea del plan divino de salvación a lo largo de los tiempos, y cuyo fin es y será la gloria de Dios.

El poder de su fe.

Su despertar a la fe cristiana, se dio en una ocasión en que Justino salió a caminar por la orilla del mar, cerca de Éfeso, allí se encontró con un anciano que le manifestó su creencia y le explicó la existencia de otra manera de pensar y vivir. Algo que se unió a la percepción que había aprendido estudiando historia, sobre los primeros mártires del cristianismo, que no abandonaron su fe bajo los tormentos y torturas a los que eran sometidos. Este momento fue definitivo para determinar lo que sería el futuro de este joven filósofo.

Como filósofo, adquirió una idea clara sobre cómo se entrecruzan la fe y la razón en Jesús, Justino empezó su ministerio en la ciudad de Éfeso, alrededor del año 132. Este mártir reconoció en Jesús el cumplimiento de las profecías hechas al pueblo judío.

Justino continuó vistiendo su manto de filósofo, buscando reconciliar la fe y la razón, esto originó que escribiera una de las tres obras que de él se conocen, El diálogo con Trifón. Esta obra resultó de la conversación que sostuvo con este rabino judío sobre la verdadera interpretación de las Escrituras. Su Segunda Apología es una valiosa fuente de información sobre el pensamiento cristiano primitivo y sobre el judaísmo y la relación entre Israel y la iglesia como comunidades con las que Dios ha establecido pactos.

Su vida en Roma.

Justino se mudó a Roma, donde fundó una escuela de filosofía. Redactó su audaz defensa de la fe, conocida como Primera Apología, publicada en el año 155 y dirigida al emperador Antonino Pío (86-161). En ella desmintiendo las acusaciones contra los cristianos, afirmando que Jesús y el evangelio no eran una amenaza contra el gobierno Imperial, sino, un elemento de gran utilidad, por lo que, debía considerarse una religión legal.

Aproximadamente en el año 165, Justino realizó un debate contra el filósofo cínico Crescencio, poco después fue arrestado por el cargo de practicar una religión no autorizada, razón por la cual, se planteó que Crescencio, en venganza al perder el debate, denunció al Santo mártir. Justino se negó a renunciar a su fe, y fue condenado a muerte por decapitación junto con seis de sus estudiantes.